Lunes 11 de Agosto de 2008 18:16
PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO
• Aeropuerto El Dorado: fue inaugurado el 10 de diciembre de 1959, a los cuatro años del inicio de la obra, y dos años y cuatro meses antes de lo esperado. El acto inaugural estuvo a cargo del entonces presidente doctor Alberto Lleras Camargo, quien presentó la obra, cuyo costo de $10.000 millones de pesos significó la inversión más alta realizada en Colombia hasta ese momento. Su diseño inicial lo desarrollaron el italiano Dominico Parma y el coronel colombiano Jorge Téllez, en esa época gerente de la desaparecida empresa colombiana Aerodromos.
Los terrenos en los cuales se situó el aeropuerto, fueron los más acertados, porque no presentaban inconvenientes con la dirección e intensidad del viento y además se encontraban fuera del perímetro urbano. Localizado a 11 kilómetros del centro de la ciudad, es el aeropuerto con mayor movimiento de Colombia; en él tiene lugar el 65% de las operaciones aeronáuticas del país, un promedio de 200 mil al año, entre vuelos de pasajeros y carga.
• Antesala de Santa Fe de Bogotá: el camellón de Santa Fe a Fontibón, y los tres puentes que lo unían y lo proyectaban en una sola calzada hasta el río Funza, era la vía de la capital del Nuevo Reino de Granada para ir y venir de España. Fontibón era el primer pueblo que se encontraba de entrada o de salida, por lo cual le dieron de dueño al propio rey de España.
Uno de esos puentes, el de Aranda, hoy ya no existe; el segundo, de San Antonio, fue removido, pero aún se conserva su silueta colonial, y del tercero, puente Grande o del río Bogotá, apenas quedan los cimientos.
Casa Cural: data de comienzos del siglo XVII, y, al igual que la iglesia, sucesivamente ha tenido reformas, consistentes en la reconstrucción de un segundo piso y su ampliación. Su arquitectura es de estilo colonial, con una semblanza muy santafereña que le imprimen el patio empedrado, encerrado en corredores con columnas de piedra, y el aljibe central, todo rodeado de geranios y novios, matas propias del jardín sabanero. No se tiene memoria de las reconstrucciones y remodelaciones que se le hubieran podido hacer, ni cuándo se levantó el segundo piso, solo se sabe que el 9 de noviembre de 1919 se reunieron en la casa los notables del pueblo para dar a conocer los planos de la nueva casa cural, ya que era imposible que el señor cura siguiera viviendo en esa que amenazaba ruinas; hubo varios pareceres: mientras unos pedían que se demoliera, otros proponían reformas parciales; al final, el 15 de febrero del año siguiente, se reunió la junta con el objeto de determinar el lugar donde se haría y decidir si demoler la casa cural antigua en parte o toda. Para estar más seguros, consultaron a la Academia Colombiana de Historia, que sugirió no demoler la casa, sino que se construyera la nueva sin tocar la antigua, sugerencia atendida por la junta; sin embargo, resolvieron que la construcción estuviera diez metros adentro de la línea divisoria de la plaza y ocho metros retirada de la pared de la iglesia, idea que no fue aprobada por el arzobispo y así el proyecto de hacer una casa cural nueva se archivó. La casa está construida en un solar contiguo a la iglesia, es de tapia y teja, con dos plantas. La parte baja tiene seis piezas en muy buen estado y la alta, ocho piezas, las principales empapeladas, con sus cristales y sus cerraduras. El párroco Luis Carlos Manrique le hizo notables obras de embellecimiento para la celebración del Congreso Eucarístico Internacional de 1968 y la visita del Papa Pablo VI. Posteriormente, el párroco monseñor Álvaro Fandiño, en el segundo piso, sobre la sacristía, hizo la capilla de San Pedro Claver, inaugurada el 17 de abril de 1982. Para ella adquirió una imagen del santo que se hallaba en la Catedral de Bogotá. Otra de sus obras fue continuar con la restauración de los óleos y la conservación de las reliquias coloniales.
• Casa del Pueblo: está ubicada en el costado sur de la plaza, hoy Parque Central, que debiera llamarse Plaza de los Doctrineros, porque en ella se celebraron las primeras grandes concentraciones de indios que fueron catequizados. Esta casa está dedicada al servicio de los actos sociales de la comunidad, como fiestas de los pobres, velación de cadáveres de los indigentes y reuniones de fin de año de los colegios, según disposición de su fundador. Hoy está destinada a exposiciones de pintura, escultura, artesanías, conferencias y conciertos culturales. Fue fundada en 1968, por el párroco Luis Carlos Manrique, y se dice
que en ella funcionó la primera escuela pública de Fontibón, hace más de un siglo. De su construcción no se conoce el año de iniciación, pero se infiere que fue de propiedad del común, pues las tierras de resguardo y sus rentas generalmente se tomaban para la escuela
pública de los indios, inicialmente costeada por estos mismos.
• Iglesia Santiago Apóstol: por el año de 1577, la Real Audiencia informaba que se estaban construyendo iglesias en los pueblos de indios. Debieron ser pajizas, como todas las primeras de los repartimientos, y no se sabe si las hicieron los dominicos o los clérigos. El 14 de noviembre de 1579, se sacó a pregón en Santa Fe la construcción de iglesias en los pueblos de la Real Corona, Cajicá, Pasca y Fontibón, con especificaciones exactas para su construcción.
En 1619, se incendió la iglesia y fue necesario solicitarle a la Real Audiencia ayuda para construir otra nueva. El 17 de octubre siguiente fue comisionado el tesorero real, don Pedro Enríquez de Novoa, para constatar los daños con el fin de establecer la cuantía del auxilio que se daría y a la vez tomar medidas para su reconstrucción o hechura de una nueva iglesia; a la lista de los ornamentos perdidos, hecha por el padre Dadey, doctrinero principal, este y el padre Diego de Acuña agregaron que era necesario reparar la iglesia y alargarla un poco, ya que todos los indios no cabían en ella y no alcanzaban a escuchar los sagrados oficios y preferían irse a sus casas o a otras partes sin oír los divinos oficios.
El comisionado Enríquez de Novoa, el 17 de diciembre de 1619, le encargó al padre Juan Bautista Coluccini hacer una memoria del costo que podía tener la reparación de dicha iglesia y alargarla según la necesidad y realizar los planos de la nueva. En la memoria solicitada, el padre contestó que había necesidad de engrandecer la iglesia, como afirmaban todos los indios del dicho pueblo y los españoles que allí acudían a misa, que acerca del gasto, bastaría con mil pesos de corriente ayudando a los indios con servicio personal en cosas pertenecientes a la obra de la dicha iglesia, como hacer el ladrillo, la teja, traer la cal de las calderas, la piedra, la arena. Acerca de la carpintería, no estaban sino obligados a traer las varas, cañas y cabuyas y así los indios tendrían trabajo y el gasto para la iglesia sería moderado.
La reconstrucción de la vieja e incendiada iglesia se hizo conforme al plano, traza y especificaciones del padre Coluccini, se inició a comienzos de 1621 y fue terminada el 28 de abril de 1632. Como ciertamente fue muy poco lo que se aprovechó de la vieja iglesia doctrinera de finales de siglo XVI, podría decirse que se construyó una nueva.
• Puente Aéreo: desde 1981, Bogotá cuenta con el terminal Puente Aéreo de Avianca, en el cual esta aerolínea al igual que muchas de las grandes compañías del mundo, ofrece a sus clientes un exclusivo espacio de atención. Su personal está dedicado a satisfacer las necesidades de los pasajeros. Dentro de los servicios que ofrece están los mostradores para atención normal, clase ejecutiva, pasajeros sin equipaje, pasajeros con conexiones y pasajeros condicionales o con lista de espera, para una atención ágil y oportuna. Los pasajeros que requieren transporte desde y hacia el Aeropuerto Internacional El Dorado disfrutan de un moderno sistema de busetas que permite una conexión interna, rápida y efectiva. La última adecuación y modernización de sus áreas se hizo en el año 2002.
• Puente de San Antonio: se encuentra a la entrada viniendo del centro de Bogotá, sobre la quebrada del mismo nombre, que va a desembocar en el río Fucha, que viene por el costado izquierdo y a su vez confluye en el río Bogotá. Este y la quebrada hoy son canales de desagüe.Fue construido durante la administración del Virrey don José Solís Folch de Cardona (1754-1761) con piedra labrada, coronada por pilastras en los extremos; en cada uno de sus costados tiene una hornacina de gran tamaño: en la del lado sur hay un nicho central en cuyo fondo casi oculto resalta el busto del Virrey Solís, en piedra. En el centro del capitel lleva su escudo de armas y, en su contorno, una inscripción ya borrosa que dice: “Ad perpetuam memoriam exeln d midn... Nic ph... Solis prorexis”, y en la parte inferior, en el cuerpo de la pared lateral del puente, su escudo de armas. En la hornacina del lado norte, igual al anterior, también hay un busto adosado. En la parte superior tiene grabadas las iniciales JAM. El puente era angosto, pero hace unos años, al ampliarse la vía, fue necesario correr la pared sur para que quedara del mismo ancho, lo cual se hizo conservando sus piezas, aunque colocándola en la forma original, desapareció el arco que lo sostenía y daba paso a las aguas, el cual fue reemplazado por vigas de concreto horizontales a nivel del suelo. De los tres puentes, este fue el único que se salvó, conservando sus características de obra colonial.
• Puente Grande: la Real Audiencia por Acuerdo del 7 de agosto de 1560, dispuso la construcción de puentes y caminos reales para que por ellos pudiesen andar las bestias de carga y los cuales debían ser construidos en el término de veinte días. La primera gestión la realizó don Francisco Velázquez en 1624, con ayuda del señor Hernando de Angulo, pero su obra fue un engaño y se dio la orden de destruirlo y hacer uno nuevo. En el año de 1640, fue contratado el padre jesuita Juan Bautista Coluccini para hacer los planos de un puente de piedra, ya que el que había era de madera y debía ser renovado cada seis años a costos muy elevados. La Compañía de Jesús no quiso encargarse de la obra, pero sí ayudar con materiales y mano de obra, y el padre Coluccini, con la industria de su arte. En efecto, los planos del puente fueron realizados por él y los presentó al Cabildo de Santa Fe el 12 de septiembre de 1640, para ser aprobados; en eso estaban cuando el puente de madera se cayó y tuvo que ser construido de urgencia otro de madera bajo la dirección del cura de Engativá, Francisco Delgado, por hallarse enfermo el padre Coluccini.
El puente en piedra vino a comenzarlo realmente el presidente de la audiencia Diego Eugues Beaumont (1662-1664) y a terminarlo el presidente de la misma, Diego de Villalba (1667-1671). Así, de reconstrucción en reconstrucción, el famoso puente grande llegó hasta nuestros días remendado cien veces, hasta cuando le quitaron los arcos y le cambiaron la baranda; era considerado un estorbo en la carretera de occidente, porque no cabían dos buses a la vez, y así lo echaron a pique; primero le corrieron una baranda para ampliarlo, luego le quitaron las pilastras de los extremos, más adelante destruyeron la otra baranda y se la volvieron a poner. Finalmente, le pusieron vigas de concreto, y por último, hicieron otro puente al lado, con el fin de que los vehículos tomaran camino los de ida por un lado y los de venida por el otro.
La gente de hoy ignora que en las orillas del río Bogotá los indios pescaban diariamente; que allí cerca se libró una inmemorable batalla, el 28 de agosto de 1830; que por sus contornos se viajaba en balsa de tunjos o se nadaba; que era un paraíso para los cazadores de patos y que a lado y lado del puente había posadas y tiendas habitadas por quienes vivían del paso del río.
• Terminal de Transportes: en 1975, se realizó un estudio donde Liewelyn Davies Associates y Jamienson Mackay, con la colaboración de la Corporación Financiera de Transportes, determinaron su construcción y concluyeron que se debería edificar un solo terminal con un promedio de vida hasta el año 2000 para luego construir uno adicional. También se decidió no incluir los viajes suburbanos en la terminal propuesta, debido a que su funcionalidad era similar a la de los urbanos. Los parámetros usados para construir el Terminal de Transportes fueron: definición de un sistema terminal de pasajeros determinado por la estructura urbana de la ciudad, que inicia con un terminal más un paradero satélite localizado en los accesos a la ciudad y con las facilidades del transporte urbano; servicio de transporte complementado por locales comerciales, sustentados con el potencial de compra del pasajero y de los habitantes de la zona circundante y en las instalaciones, un sistema de señalización y orientación para las personas que lo requieran. El costo total de la construcción del terminal fue aproximadamente de $1.960 millones de pesos.
Los servicios que presta el terminal se clasifican en: operacionales, que unen directamente el flujo de vehículos y conductores del terminal y comprenden las áreas de plataformas de ascenso y descenso de pasajeros del transporte interurbano: estacionamiento de los buses, servicio de encomiendas, estaciones de servicio, centro de diagnóstico automotor y también oficinas y cafeterías para el personal de las empresas de transporte, y auxiliares, relacionados con la actividad del transporte masivo tanto del usuario, como de las áreas de administración y mantenimiento del terminal y servicios comerciales para satisfacer los requerimientos del viajero; también se incluyen los servicios de baño, policía, primeros auxilios, etc.