Como se ha construido la historia de Antonio Nariño, que actividades se están desarrollando en la localidad, el arte y el deporte que se mueve y mas actividades para que disfrutes en Antonio Nariño
Lunes 19 de Septiembre de 2011 16:18
Esta sección se creo para que usted se entere de todo lo que sucede en la Localidad de Fontibón. La Administración Local, busca ampliar los canales de interacción y comunicación para la construcción de ciudad y el fortalecimiento de la gestión institucional – promoviendo una cultura de deberes y derechos, permitiendo el acceso a la información, el ejercicio de la participación, la autorregulación y el control social.
• Club de Empleados Civiles del Ejército Nacional de Colombia: carrera 100 N° 41-15
• Polideportivo Atahualpa: carrera 13 N° 33 A-06, tel. 3475560-61. El parque cuenta con 2 canchas de voleyboll, 4 canchas de baloncesto, 2 canchas de micro-fútbol, 1 patinodromo, 1 patinodromo infantil, 1 cancha de mini baloncesto, juegos infantiles y parqueaderos. Anualmente se realizan en este escenario los juegos de integración ciudadana, copa elite de voleyboll y baloncesto, recreación escolar, vacaciones recreativas, juegos intercolegiales, festivales escolares y festividades de la tercera edad.
• Polideportivo Sauzalito: avenida La Esperanza N° 68 D-43, tel. 4297298. Construido por la fiducia del Banco Central Hipotecario, dentro del proyecto Ciudad Salitre, en el año de 1990. El proyecto Ciudad Salitre es la materialización de sucesivas propuestas que desde 1967 se for mularon para construir los terrenos de la Beneficencia de Cundinamarca localizados en el centro geográfico de Bogotá, terrenos en cuyos alr ededores se desarrolló y estructuró la ciudad, y que por lo tanto fueron determinantes en la forma y estructura urbana que hoy la definen. Dentro de la red ambiental y recreativa del proyecto se encuentra el Parque Sauzalito, ubicado en el cruce del eje Eduardo Santos con el par vial sur-Luis Carlos Galán. La construcción es parte del corazón cultural del sector occidental de Ciudad Salitre y se comunica a través de puentes peatonales con el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología Maloka, con el Centro Comercial Salitre Plaza, y por un paseo peatonal con la Terminal de Transportes. El parque se construyó en dos hectáreas, con el mismo amoblamiento de todo el espacio público del sector y con diversas alternativas de recreación. La obra fue entregada por la Cámara de Comercio a la Fundación de Recreación y Cultura en calidad de comodato para la administración de sus áreas verdes de uso público. Esta entidad de carácter privado y constituida por una junta directiva, fue creada en el año 1986; los recur sos económicos provinieron de apor tes de la empresa privada, apoyo estatal y recur sos propios recaudados como cuotas de afiliación o tarifas por servicios a los usuarios. En el año de 1995, la fundación se disolvió y el parque duró abandonado aproximadamente un año. En 1997, se firmó el convenio entre la Caja de Compensación Familiar Cafam, el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD) y la Alcaldía Mayor de Bogotá. Por nuevas normas del gobierno nacional, Cafam entregó la administración del parque al IDRD, que inició labores el 4 de noviembre del año 2002.
Servicios que presta el parque: canchas de micro-fútbol, voleibol, baloncesto, tenis (4), piscina semiolímpica, pista de trote y de bicicross, parques infantiles (2), patinódromo, piscina de niños, zonas verdes y parqueadero.
• Cafam: cur sos vacacionales, asesorías deportivas, campeonato de micro- futbol . acuaterápia.
• Carmen de La Laguna: carrera 90 A calle 103 C, tel. 3475560
• Centro Recreativo Ostenden (canchas de fútbol): avenida Ciudad de Cali entre calle 13 y Carrefour.
• Dolphins Gym Club: cursos permanentes y vacacionales.
• Escuela Yubarta Profesora Yaneth Reina: clases particulares de natación.
• Swimmerg Gym: cursos permanentes y vacacionales.
• World Sport Dan: clases de tenis.
• Diversa Park: Centro Comercial Salitre Plaza loc. 334, tel. 4169764-4169338
• Bahía Solano: carrera 111 calle 21 A
• Carlos Lleras Restrepo: avenida Luis Carlos Galán avenida de la Constitución
• Modelia: carrera 79 calle 39
• Villemar: calle 30 carrera 94
• Humedal de Capellanía: calle 30 entre carreras 90 y 94. Ubicado en la UPZ del mismo nombre es parte del sistema de humedales de la sabana, está siendo altamente afectado y reducido por procesos de urbanización y el trazado de la Avenida Cundinamarca, promovidos desde el año de 1994. El Acuerdo 19 de ese mismo año lo reconoció como zona de conser vación ambiental y delimitó su ronda hidráulica y su zona de manejo y preservación ambiental, previstas de 15 a 30 m.
• Meandro del Say: carrera 119 calle 10. El remanso del río se llama del Say, por el apellido del antiguo dueño de estas tierra
• Casa de la Cultura: calle 23 N° 99-53, tel. 2985990
• Giralda: carrera 104 B N° 34-25, tel. 2672417
• Salón Comunal Arabia: carrera 98 N° 38-04, tel. 2673716
• Salón Comunal Asolleras: carrera 70 N° 33-85, tel. 4165276
• Cinemas del Centro Comercial Salitre Plaza (8): carrera 68 D N° 40 A-51, tel. 4272757
• Maloka Cine Domo: carrera 68 D N° 40 A-51, tel. 4272707
• Casa de la Cultura de Fontibón: calle 23 N° 99-53, tel. 2985990
• Maloka: carrera 68 D N° 40 A-51, tel. 4272707: es una iniciativa de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), con el apoyo decidido y continuo del Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Colciencias), del Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT) y de los gestores de Ciudad Salitre. Lo que fue un proyecto durante más de cuatro años se convirtió en una realidad cuando abrió sus puertas al público el 4 de diciembre de 1998. Su misión es contribuir a la apropiación social de la ciencia y la tecnología, generando pasión por el conocimiento, espíritu crítico y conciencia sobre su impacto en la vida cotidiana y en el desarrollo social, económico y cultural de los colombianos.
• Museo Aeroespacial Colombiano (Maeco): Base Aérea de Catam. Tuvo sus orígenes en 1967 con la creación del Museo Aeronáutico en el antiguo aeropuer to de Techo, Bogotá. Posteriormente, en 1980, se creó la casa museo en la Escuela Militar de Aviación en Cali. Desafortunadamente, estos centros culturales desaparecieron por falta de apoyo, pero la necesidad de que Colombia contara con su museo aeronáutico y espacial fue por 18 años una constante preocupación del mayor (r) Óscar Forero R., que antes de morir vio cristalizar su sueño al obtener en 1999 el apoyo del comando de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), adecuándose las actuales instalaciones en la base aérea de Catam, en Bogotá. Actualmente, el museo continúa en proceso de desarrollo, pero desde ya sus puertas están abiertas exhibiendo su valiosa colección de aeronaves, algunas únicas en el mundo, así como diferentes elementos aeronáuticos y espaciales que permiten r ealizar un interesante recorrido por el pasado y presente de la Fuerza Aérea Colombiana, la historia de la aviación en Colombia y el mundo, y la conquista del espacio exterior.
Allí se encuentran dos exhibiciones permanentes, una al aire libre, conformada por 22 aeronaves, y otra, bajo techo, en continuo proceso de desarrollo, que exhibe motores, instrumentos de aviación, pinturas, fotografías y elementos propios de los pilotos:
- Un viaje por la historia de nuestras aeronaves: esta exposición cubre 71 de los 83 años de existencia de la FAC; aquí podrán conocerse aeronaves tan importantes como los aviones Junker, el Ju-52-3m, primer avión presidencial de Colombia y el w-34, ambos de fabricación alemana y de un gran valor histórico, pues par ticiparon en el conflicto con el Perú. De igual forma, el museo posee otras interesantes y valiosas aeronaves de combate, de entrenamiento y de transporte con las cuales se aprenderá el valor, la historia y la importancia de la Fuerza Aérea Colombiana para el progreso de nuestro país y la defensa de la vida, la libertad y las propiedades de los colombianos. Esta exposición de aeronaves también se puede disfrutar al aire libre en las instalaciones del museo.
- Sala múltiple: lugar para enriquecer los conocimientos sobre la aviación militar, el cómo y porqué del vuelo y la conquista del espacio exterior. La sala está integrada por siete temáticas exhibidas bajo techo, estas son: “Cómo y porqué del vuelo”, “Aviación de combate”, “Uniformes de la FAC”, “Personajes célebres de la FAC”, “Comunicaciones aeronáuticas”, “Inteligencia aérea”, “Navegación aeronáutica” y “Carrera espacial”. En “Cómo y porqué del vuelo” se aprende de una manera amena y didáctica sobre los principios y leyes físicas que permiten el vuelo, cómo funcionan los aviones y helicópteros, cuáles son los tipos de aeronaves y para qué se emplean, cómo ha sido la evolución de los motores de aviación, entre otras temáticas de gran interés. El Maeco abre sus puertas al público de lunes a viernes de 09:00 a.m. a 3:30 p.m., y los sábados de 10:00 a.m. a 3:00 p.m. para grupos de mínimo cinco personas.
• Artes Audiovisuales: calle 29 N° 105 A-04, tel. 2672115
• Artes Literarias: calle 25 N° 108-48, tel. 4214110
• Artes Plásticas y Visuales: carrera 99 N° 29-47, tel. 2670327
• Asociación Socio-Cultural Cuerpos y Arcilla: calle 38 B N° 106-13, tel. 4155663. A mediados de 2000 y luego de 20 años, se constituye como organización artística con énfasis comunitario para plasmar situaciones del diario vivir a través del arte dramático. Su experiencia como organización artística con énfasis comunitario permite crear y consolidar semilleros con niños y jóvenes alrededor de la creación teatral, involucrando las áreas artísticas.
• Asosalitre: avenida El Dorado N° 69 A-51 loc. A 101, tel. 4109627-4109729
• Colombia Amiga: carrera 103 B N° 25-45, tel. 2670567. El año 1998 marca el comienzo de lo que hoy en día es la Compañía de Danza Folclórica Nacional e Internacional Colombia. Nace como una experiencia pedagógica cuyo propósito fundamental es investigar, difundir y fomentar las tradiciones culturales latinoamericanas con énfasis en el campo de la danza folclórica, desarrollando de esta manera un trabajo dir igido hacia la exploración de la técnica cor poral y el sentido plástico de la estética y el movimiento.
• Compañía de Danzas Orkeseos: carrera 110 N° 35-31, tel. 4186080-5471357. Fue fundada en el año de 1986 como parte de un programa de participación comunitaria y cultural en la Localidad de Fontibón. La organización cumplió 18 años desempeñando un trabajo pedagógico con la población infantil, juvenil y mayores en la formación de danza folclórica nacional e internacional. La misión y visión de la fundación es la de formar personas integrales en el arte dancístico como medio de ocupación laboral y profesional. Dentro de los trabajos realizados, se destacan numerosas coreografías de las diferentes regiones folclóricas nacionales, compiladas en los intercambios con organizaciones del gremio exclusivamente regional.
• Corporación Casa de la Cultura Cacique Hyntiba: calle 23 carrera 99, tel. 2985990
• Corporación Innovación Teatro y Marionetas: calle 18 D N° 107 A-40, tel. 5 422176. Creada a partir de la unión de un equipo interdisciplinario, nace en 1989, se consolida como persona jurídica y es reconocida por la Cámara de Comercio en el 2000. Su mayor trabajo se desarrolla con títeres de varilla, guante y marioneta. La fundación cuenta con un grupo de actores titiriteros, técnicos, talleristas y personal idóneo para la realización de eventos. En la localidad viene trabajando hace seis años imponiéndose como el único grupo de títeres profesional.
• Fundación Mujeres Líderes: carrera 68 A N° 33 B-47 int. 1 apto. 303, tel. 4166835
• Fundación Teatral Nemcatacoa: calle 25 N° 108-48, tel. 4214110: nació en septiembre del año 2000, luego de una convocatoria para el Festival de Verano del IDCT. Sus obras se basan en trabajo con zancos, acrobacia y elementos circenses, como el monociclo y el diábolo, entre otros. Ofrece presentaciones de teatro de sala y de calle, talleres de constr ucciones y acrobacias en zancos, manejo de fuego, monociclo, contorsión y malabares, con la firme intención de promover las artes escénicas y el arte en general, en la localidad y a nivel nacional.
• Namaku: carrera 72 N° 34-54, tel. 4164069. Nace en 1999 ante la necesidad de involucrar a los jóvenes en los procesos culturales y de participación en el desarrollo de la comunidad. Varios jóvenes de la localidad de Fontibón, unidos en un mismo ideal, se integraron para crear un espacio de reflexión y expresión reuniendo así manifestaciones artísticas, culturales y sociales. El objetivo es promover el desarrollo social y cultural de las comunidades para despertar una conciencia y sentido de pertenencia y participación en los procesos de acción que se generen por medio de la cultura, la pedagogía, la convivencia y la participación de la comunidad en la toma de decisiones. Su trabajo se basa en el teatro, la interacción con los jóvenes y la participación en eventos.
• Teatro Experimental de Fontibón: calle 41 A N° 99-28, tel. 2985520. Fundado en 1979, durante dos décadas ha trabajado por el desarrollo del teatro en espacios abiertos. La capacidad expresiva del movimiento corporal ha venido acuñando su estilo. La vida del país, fuente singular de acontecimiento y situaciones, sensibiliza y nutre la labor de creación.
• Casa de la Cultura de Fontibón: calle 23 N° 99-68, tel. 2985990
• Centro de Expresión Escénica Los Bufones: calle 67 N° 105-82, tel. 4354898
• Fundación Cultural Namaku: calle 36 N° 70-50, tel. 4164069
• Monumento a la Reina Isabel y Colón: avenida El Dorado carrera 97. Realizado en conmemoración al IV Centenario del Descubrimiento de América por el escultor italiano César Sighinolfi.
• Monumento a Luis Carlos Galán: avenida La Esperanza con avenida 68. Obra de Guillermo Rodríguez de 1996.
• Monumento a San Agustín-Capilla del Colegio Agustiniano de Ciudad Salitre.
• Monumento Lumbalu: er igido en conmemoración de los 150 años de entrada en vigencia de la Ley de Abolición de la Esclavitud en Colombia. Obra de Juan Manuel Lugo.
• Obras de carácter contemporáneo: avenida El Dorado y Zona Franca.
• Virgen del Carmen.
• Aeropuerto El Dorado: fue inaugurado el 10 de diciembre de 1959, a los cuatro años del inicio de la obra, y dos años y cuatro meses antes de lo esperado. El acto inaugural estuvo a cargo del entonces presidente doctor Alberto Lleras Camargo, quien presentó la obra, cuyo costo de $10.000 millones de pesos significó la inversión más alta realizada en Colombia hasta ese momento. Su diseño inicial lo desarrollaron el italiano Dominico Parma y el coronel colombiano Jorge Téllez, en esa época gerente de la desaparecida empresa colombiana Aerodromos.
Los terrenos en los cuales se situó el aeropuerto, fueron los más acertados, porque no presentaban inconvenientes con la dirección e intensidad del viento y además se encontraban fuera del perímetro urbano. Localizado a 11 kilómetros del centro de la ciudad, es el aeropuerto con mayor movimiento de Colombia; en él tiene lugar el 65% de las operaciones aeronáuticas del país, un promedio de 200 mil al año, entre vuelos de pasajeros y carga.
• Antesala de Santa Fe de Bogotá: el camellón de Santa Fe a Fontibón, y los tres puentes que lo unían y lo proyectaban en una sola calzada hasta el río Funza, era la vía de la capital del Nuevo Reino de Granada para ir y venir de España. Fontibón era el primer pueblo que se encontraba de entrada o de salida, por lo cual le dieron de dueño al propio rey de España. Uno de esos puentes, el de Aranda, hoy ya no existe; el segundo, de San Antonio, fue removido, pero aún se conserva su silueta colonial, y del tercero, puente Grande o del río Bogotá, apenas quedan los cimientos.
• Casa Cural: data de comienzos del siglo XVII, y, al igual que la iglesia, sucesivamente ha tenido reformas, consistentes en la reconstrucción de un segundo piso y su ampliación. Su arquitectura es de estilo colonial, con una semblanza muy santafereña que le imprimen el patio empedrado, encerrado en corredores con columnas de piedra, y el aljibe central, todo rodeado de geranios y novios, matas propias del jardín sabanero. No se tiene memoria de las reconstrucciones y remodelaciones que se le hubieran podido hacer, ni cuándo se levantó el segundo piso, solo se sabe que el 9 de noviembre de 1919 se reunieron en la casa los notables del pueblo para dar a conocer los planos de la nueva casa cural, ya que era imposible que el señor cura siguiera viviendo en esa que amenazaba ruinas; hubo varios pareceres: mientras unos pedían que se demoliera, otros proponían reformas parciales; al final, el 15 de febrero del año siguiente, se reunió la junta con el objeto de determinar el lugar donde se haría y decidir si demoler la casa cural antigua en parte o toda. Para estar más seguros , consultaron a la Academia Colombiana de Historia, que sugirió no demoler la casa, sino que se construyera la nueva sin tocar la antigua, sugerencia atendida por la junta; sin embargo, resolvieron que la construcción estuviera diez metros adentro de la línea divisoria de la plaza y ocho metros retirada de la pared de la iglesia, idea que no fue aprobada por el arzobispo y así el proyecto de hacer una casa cural nueva se archivó.
La casa está construida en un solar contiguo a la iglesia, es de tapia y teja, con dos plantas. La parte baja tiene seis piezas en muy buen estado y la alta, ocho piezas, las principales empapeladas, con sus cristales y sus cerraduras. El párroco Luis Carlos Manrique le hizo notables obras de embellecimiento para la celebración del Congreso Eucarístico Internacional de 1968 y la visita del Papa Pablo VI. Posteriormente, el párroco monseñor Álvaro Fandiño, en el segundo piso, sobre la sacristía, hizo la capilla de San Pedro Claver, inaugurada el 17 de abril de 1982. Para ella adquirió una imagen del santo que se hallaba en la Catedral de Bogotá. Otra de sus obras fue continuar con la restauración de los óleos y la conservación de las reliquias coloniales.
• Casa del Pueblo: está ubicada en el costado sur de la plaza, hoy Parque Central, que debiera llamarse Plaza de los Doctrineros, porque en ella se celebraron las primeras grandes concentraciones de indios que fueron catequizados. Esta casa está dedicada al servicio de los actos sociales de la comunidad, como fiestas de los pobres, velación de cadáveres de los indigentes y reuniones de fin de año de los colegios, según disposición de su fundador. Hoy está destinada a exposiciones de pintura, escultura, artesanías, conferencias y conciertos culturales. Fue fundada en 1968, por el párroco Luis Carlos Manrique, y se dice que en ella funcionó la primera escuela pública de Fontibón, hace más de un siglo. De su construcción no se conoce el año de iniciación, pero se infiere que fue de propiedad del común, pues las tierras de resguardo y sus rentas generalmente se tomaban para la escuela pública de los indios, inicialmente costeada por estos mismos.
• Iglesia Santiago Apóstol: por el año de 1577, la Real Audiencia informaba que se estaban construyendo iglesias en los pueblos de indios. Debieron ser pajizas, como todas las primeras de los repartimientos, y no se sabe si las hicieron los dominicos o los clérigos. El 14 de noviembre de 1579, se sacó a pregón en Santa Fe la construcción de iglesias en los pueblos de la Real Corona, Cajicá, Pasca y Fontibón, con especificaciones exactas para su construcción. En 1619, se incendió la iglesia y fue necesario solicitarle a la Real Audiencia ayuda para construir otra nueva. El 17 de octubre siguiente fue comisionado el tesorero real, don Pedro Enríquez de Novoa, para constatar los daños con el fin de establecer la cuantía del auxilio que se daría y a la vez tomar medidas para su reconstrucción o hechura de una nueva iglesia; a la lista de los ornamentos perdidos, hecha por el padre Dadey, doctrinero principal, este y el padre Diego de Acuña agregaron que era necesario reparar la iglesia y alargarla un poco, ya que todos los indios no cabían en ella y no alcanzaban a escuchar los sagrados oficios y preferían irse a sus casas o a otras partes sin oír los divinos oficios. El comisionado Enríquez de Novoa, el 17 de diciembre de 1619, le encargó al padre Juan Bautista Coluccini hacer una memoria del costo que podía tener la reparación de dicha iglesia y alargarla según la necesidad y realizar los planos de la nueva. En la memoria solicitada, el padre contestó que había necesidad de engrandecer la iglesia, como afirmaban todos los indios del dicho pueblo y los españoles que allí acudían a misa, que acerca del gasto, bastaría con mil pesos de corriente ayudando a los indios con servicio personal en cosas pertenecientes a la obra de la dicha iglesia, como hacer el ladrillo, la teja, traer la cal de las calderas, la piedra, la arena. Acerca de la carpintería, no estaban sino obligados a traer las varas, cañas y cabuyas y así los indios tendrían trabajo y el gasto para la iglesia sería moderado.
La reconstrucción de la vieja e incendiada iglesia se hizo conforme al plano, traza y especificaciones del padre Coluccini, se inició a comienzos de 1621 y fue terminada el 28 de abril de 1632. Como ciertamente fue muy poco lo que se aprovechó de la vieja iglesia doctrinera de finales de siglo XVI, podría decirse que se construyó una nueva.
• Puente Aéreo: desde 1981, Bogotá cuenta con el terminal Puente Aéreo de Avianca, en el cual esta aerolínea al igual que muchas de las grandes compañías del mundo, ofrece a sus clientes un exclusivo espacio de atención. Su personal está dedicado a satisfacer las necesidades de los pasajeros. Dentro de los servicios que ofrece están los mostradores para atención normal, clase ejecutiva, pasajeros sin equipaje, pasajeros con conexiones y pasajeros condicionales o con lista de espera, para una atención ágil y oportuna. Los pasajeros que requieren transporte desde y hacia el Aeropuerto Internacional El Dorado disfrutan de un moder no sistema de busetas que permite una conexión interna, rápida y efectiva. La última adecuación y modernización de sus áreas se hizo en el año 2002.
• Puente de San Antonio: se encuentra a la entrada viniendo del centro de Bogotá, sobre la quebrada del mismo nombre, que va a desembocar en el río Fucha, que viene por el costado izquierdo y a su vez confluye en el río Bogotá. Este y la quebrada hoy son canales de desagüe. Fue construido durante la administración del Virrey don José Solís Folch de Cardona (1754-1761) con piedra labrada, coronada por pilastras en los extremos; en cada uno de sus costados tiene una hornacina de gran tamaño: en la del lado sur hay un nicho central en cuyo fondo casi oculto resalta el busto del Virrey Solís, en piedra. En el centro del capitel lleva su escudo de armas y, en su contorno, una inscripción ya borrosa que dice: “A d per petuam memoriam exeln d midn... Nic ph... Solis prorexis”, y en la parte inferior, en el cuerpo de la pared lateral del puente, su escudo de armas. En la hornacina del lado norte, igual al anterior, también hay un busto adosado. En la parte superior tiene grabadas las iniciales JAM. El puente era angosto, pero hace unos años, al ampliarse la vía, fue necesario correr la pared sur para que quedara del mismo ancho, lo cual se hizo conservando sus piezas, aunque colocándola en la forma original, desapareció el arco que lo sostenía y daba paso a las aguas, el cual fue reemplazado por vigas de concreto horizontales a nivel del suelo. De los tres puentes, este fue el único que se salvó, conser vando sus características de obra colonial.
• Puente Grande: la Real Audiencia por Acuerdo del 7 de agosto de 1560, dispuso la construcción de puentes y caminos reales para que por ellos pudiesen andar las bestias de carga y los cuales debían ser construidos en el término de veinte días. La primera gestión la realizó don Francisco Velázquez en 1624, con ayuda del señor Her nando de Angulo, pero su obra fue un engaño y se dio la orden de destruirlo y hacer uno nuevo. En el año de 1640, fue contratado el padre jesuita Juan Bautista Coluccini para hacer los planos de un puente de piedra, ya que el que había era de madera y debía ser renovado cada seis años a costos muy elevados. La Compañía de Jesús no quiso encargarse de la obra, pero sí ayudar con materiales y mano de obra, y el padre Coluccini, con la industria de su arte. En efecto, los planos del puente fueron realizados por él y los presentó al Cabildo de Santa Fe el 12 de septiembre de 1640, para ser aprobados; en eso estaban cuando el puente de madera se cayó y tuvo que ser construido de urgencia otro de madera bajo la dirección del cura de Engativá, Francisco Delgado, por hallarse enfer mo el padre Coluccini.
El puente en piedra vino a comenzarlo realmente el presidente de la audiencia Diego Eugues Beaumont (1662-1664) y a terminarlo el presidente de la misma, Diego de Villalba (1667-1671). Así, de reconstrucción en reconstrucción, el famoso puente grande llegó hasta nuestros días remendado cien veces, hasta cuando le quitaron los arcos y le cambiaron la baranda; era considerado un estorbo en la carretera de occidente, porque no cabían dos buses a la vez, y así lo echaron a pique; primero le corrieron una baranda para ampliarlo, luego le quitaron las pilastras de los extremos, más adelante destruyeron la otra baranda y se la volvieron a poner. Finalmente, le pusieron vigas de concreto, y por último, hicieron otro puente al lado, con el fin de que los vehículos tomaran camino los de ida por un lado y los de venida por el otro. La gente de hoy ignora que en las orillas del río Bogotá los indios pescaban diariamente; que allí cerca se libró una inmemorable batalla, el 28 de agosto de 1830; que por sus contornos se viajaba en balsa de tunjos o se nadaba; que era un paraíso para los cazadores de patos y que a lado y lado del puente había posadas y tiendas habitadas por quienes vivían del paso del río.
• Terminal de Transportes: en 1975, se realizó un estudio donde Liewelyn Davies Associates y Jamienson Mackay, con la colaboración de la Corporación Financiera de Transportes, determinaron su construcción y concluyeron que se debería edificar un solo terminal con un promedio de vida hasta el año 2000 para luego construir uno adicional. También se decidió no incluir los viajes suburbanos en la terminal propuesta, debido a que su funcionalidad era similar a la de los urbanos. Los parámetros usados para construir el Terminal de Transportes fueron: definición de un sistema terminal de pasajeros determinado por la estructura urbana de la ciudad, que inicia con un terminal más un paradero satélite localizado en los accesos a la ciudad y con las facilidades del transporte urbano; servicio de transporte complementado por locales comerciales, sustentados con el potencial de compra del pasajero y de los habitantes de la zona circundante y en las instalaciones, un sistema de señalización y orientación para las personas que lo requieran. El costo total de la construcción del terminal fue aproximadamente de $1.960 millones de pesos.
Los servicios que presta el terminal se clasifican en: operacionales, que unen directamente el flujo de vehículos y conductores del terminal y comprenden las áreas de plataformas de ascenso y descenso de pasajeros del transporte interurbano: estacionamiento de los buses, ser vicio de encomiendas, estaciones de servicio, centro de diagnóstico automotor y también oficinas y cafeterías para el personal de las empresas de transporte, y auxiliares, r elacionados con la actividad del transporte masivo tanto del usuario, como de las áreas de administración y mantenimiento del terminal y ser vicios comerciales para satisfacer los requerimientos del viajero; también se incluyen los servicios de baño, policía, primeros auxilios,
• Gallera de Fontibón: carrera 103 calle 22
• Puente Férreo: carrera 140 calle 31
• Zona Franca: carrera 105 calle 1
Martes 16 de Septiembre de 2008 14:52
El sector cultural, también recibirá grandes beneficios de acuerdo a lo planteado en el Plan de Desarrollo Local 2009-2011, Arte Vivo, busca el fortalecimiento de las prácticas del sector artístico de la Localidad en todas sus dimensiones y procesos mediante el desarrollo de mínimo 5 procesos anuales que beneficien directamente a 1.000 e indirectamente a 4.000 personas de la Localidad. Bogotá intercultural apoyará analmente hasta 3 prácticas culturales de los sectores étnicos, artesanales, poblacionales y sociales en todas sus dimensiones y procesos, que apunten al reconocimiento y valoración de las identidades el respeto por la diferencia y la promoción de las relaciones interculturales.Lunes 11 de Agosto de 2008 18:26
En épocas prehispánicas, la Sabana de Bogotá estuvo habitada por los muiscas, de cuya lengua chibcha se deriva el vocablo Fontibón, más exactamente, hontivon, que significa poderoso capitán. Este era uno de los inmediatos dependientes del zipa, residente en su vecina Bacatá, al otro lado del río Bumsa, Funza, Funzhe o Bogotá, y el lugar tenía que estar al mando de un capitán poderoso, pues era antesala para llegar por el lado sureste a los dominios interiores.
La ubicación del poblado principal era la misma de la actual en el contorno de la plaza y la iglesia y sus capitanías, hacia el norte (Azul y Capellanía), y sobre el camino a Engativá, por donde va la carretera (carrera 100). Hacia 1594, habitaban en Fontibón 135 sacerdotes chibchas en ocho bohíos que les servían de templo; ese mismo año llegaron a la localidad los padres franciscanos.
Fontibón estuvo en la ruta geográfica de los grandes acontecimientos: desde Jiménez de Quesada, que fue su descubridor, hasta el último de sus virreyes; desde la conspiración libertaria de Antonio Nariño, en 1794, y el estallido del 20 de julio, hasta la entrada de los libertadores y las contiendas civiles en camino. En estas tierras comenzaba, para quienes salían de Bogotá, la sabana indígena, criolla y orejona, porque se empezaba a ver la cara de la Colombia autóctona y mestiza. Y allí ter minaba para el viajero, procedente de Cartagena o de España, la angustia de llegar a Santa Fe. Las tres campanas de la torre de espadaña de su iglesia doctr inera todos los días estaban repicando y anunciando la llegada de ilustres visitantes a la casa de los forasteros (Casa del Pueblo), que era donde todos descansaban de sus travesías.
Se describe a Fontibón como un espacio social, cultural y económico de paso. Pueblo de indios que se constituyó en lugar estratégico de paso y de comunicación de la población muisca. A par tir del siglo XVI, sirvió a los españoles como tránsito para las recuas de mulas, transporte de mercancías y viajeros entre Santa Fe y el río Magdalena, y salida para los principales puertos en la Colonia. De ahí que, a partir de 1538, gozara de los privilegios de pertenecer a la categoría de “Pueblo de la Real Corona”.
Al tener en cuenta los mapas anteriores al siglo XVIII, se observa la distribución territorial muisca con su fragmentación y dispersión de chozas aledañas a los ríos, así como la presencia de la arquitectura de estilo español de Fontibón, en la iglesia, los edificios públicos , la casa de los notables y la casa de los viajeros, como límites de una plaza central rectangular. En la actualidad, esta característica de la arquitectura española la conserva aun el parque central.
Las políticas de resguardo, la distribución de predios, los procesos de catequización a cargo de los jesuitas, la reubicación de la población indígena en focos y la expropiación de tierras durante la Colonia significaron la desaparición del poblamiento comunal muisca y su sustitución por uno de tipo rural en torno a la hacienda, hasta el siglo XIX.
Las costumbres se definían por los acontecimientos religiosos; de ahí la importancia de la misa como espacio de socialización, los rosarios, los aguinaldos, las procesiones o los cortejos funerarios. Las plazas de mercado, además de su función económica para la venta o trueque de productos, se constituyeron como escenario cultural, pues no solo se intercambiaban productos, sino que allí se mezclaban diferentes culturas, especialmente las provenientes del altiplano cundiboyacense. De esa manera, se fue construyendo una especie de mestizaje cultural en la localidad, con las influencias del mundo rural y campesino y la llegada de los viajeros y forasteros.
Fontibón también era sitio de llegada de los paseos de fin de semana de los cachacos santafereños; era habitual que el dueño o patrón de las fincas se trasladara en mulas a descansar en compañía de su familia. Esto lo convirtió en albergue y en lugar de paseo y descanso.
La vida de pueblo se fue transformando por la cercanía con la capital. A partir de 1940 aparecieron las industrias fundadas por exiliados europeos de la Segunda Guerra Mundial y las desarrolladas por la reforma liberal de Alfonso López Pumarejo, como el Frigorífico Suizo, Hilanderías de Fontibón, Levapan, Prodema e Icopulpas. Los avances tecnológicos aparecen en la localidad con la llegada del ferrocarril y de la radio. El ferrocarril comunica el centro del país con la vía fluvial del Magdalena y con ello a Fontibón, de manera que los trayectos hacia Bogotá se hacen más cortos, pues para este período de furor el pueblo tiene su propia estación.
A partir de la aparición del ferrocarril y de las industrias, Fontibón adquiere otra fisonomía que poco más tarde será radical; además de sitio de paso de viajeros o de ocio, empieza a definirse como polo de desarrollo industrial y comercial de la ciudad. En 1948, año de “El Bogotazo” son críticas las oleadas de emigrantes que huyen de la violencia política en el campo y desestabilizan más la vida de la hacienda; la ciudad se convierte en tierra prometida, en refugio heterogéneo, diverso, multicultural y multiregional. En 1950, el crecimiento demográfico convierte a antiguos pueblos como Fontibón en espacios habitados por las oleadas fluctuantes del campo a la ciudad. Esto hace que los límites de Bogotá empiecen a extenderse y, al mismo tiempo, le impone un desarrollo desigual a las zonas que se colonizan.
Así, en 1954, Fontibón es anexado a Bogotá, perdiendo sus características de municipio. Las antiguas fincas que constituían la mayoría de su territorio son loteadas para convertirse más tarde en barrios. En el período 1960-1980, Fontibón progresa aceleradamente, es notable la irrupción de nuevos barrios y el crecimiento de los antiguos, y se va convirtiendo en un importante centro residencial. En los últimos veinte años del siglo XX pierde su fisonomía de pueblo para convertirse en una ciudad dentro de la ciudad, debido al proceso de crecimiento urbanístico y poblacional, acompañado por la proliferación de vías de acceso y de tráfico vehicular, y por su mejoramiento y ampliación, como sucedió con las aledañas a la embotelladora CocaCola, con las que comunican a Villemar y Ferrocaja con Capellanía y Modelia, entre otras que han ido convirtiendo a Fontibón en una complicada red de fluido vehicular.
En las últimas décadas, la localidad ha sido una zona y un polo estratégico para la construcción de obras de infraestructura significativas para la modernización del país y del Distrito Capital. Una de estas obras fue la construcción del Aeropuerto Internacional El Dorado, que empezó su funcionamiento en 1959, obra que ha sido sometida a ampliaciones, siendo la más importante la construcción de la segunda pista. Por otro lado, en julio de 1984, abrió sus puertas el Terminal de Transportes de Bogotá —que continúa haciendo de Fontibón un territorio urbano de paso—, con un área de 2.360 m2, y un flujo 2.330 vehículos al día pertenecientes a por lo menos 60 empresas de transporte. La obra ha permitido la descongestión de la ciudad (pues cada empresa poseía su terminal) y la transformación de la localidad en un centro estratégico de transporte intermunicipal
Con una inversión de $149.000.000 se fortalecerán 120 frentes de seguridad en Fontibón